El Barcelona estará en las semifinales. Empató ante el Madrid por 2-2 y ganó la eliminatoria por 4-3.
El Real Madrid sufrió otro robo: el árbitro se tragó tres penaltis y no expulsó a dos jugadores del Barcelona cuando el marcador estaba con tablas a cero.
El equipo blanco dio una lección de fútbol al Barça, que en total disparó tres veces a puerta.
El Madrid estuvo a punto de lograr el pase y lo habría conseguido si el colegiado hubiese pitado el último penalti a Benzema.
Otro robo. Otra falta de respeto de los colegiados hacia el Real Madrid, que en estos momentos tendría que formar parte de las semifinales de la Copa del Rey. Pero no. Una vez más, fue el conjunto culé el que se llevó la sonrisa arbitral. Y es que el equipo blanco les dio una lección de fútbol durante los noventa minutos que duró el enfrentamiento. El Madrid reconocible fue el de ayer, no el del partido de ida en Chamartín. En estos momentos, cualquier seguidor azulgrana aficionado al fútbol tendría que admitir que no son merecedores del paso hacia adelante en el torneo copero.
Fernando Teixeira, tras el escándalo de la Supercopa de España durante el pasado verano, volvió a ser protagonista de otro clásico. El colegiado español decidió no pitar tres penaltis claros a favor del Real Madrid y no expulsó a dos jugadores azulgrana. Cuando el marcador estaba en 0-0 y con un dominio total de los visitantes, Sergio Busquets tocó con la mano un balón dentro del área. Más tarde, más o menos en el minuto 39, Abidal volvió a tocar el cuero con las manos. Esto tampoco lo quiso pitar. El Madrid, con ese posible 0-2, pasaba la eliminatoria y el partido habría cambiado por completo.
Pero eso no fue todo. Como decimos, el colegiado cántabro optó por dejar en el campo a dos futbolistas locales. Se trata de Leo Messi, que sólo fue amonestado en su segunda acción; y el mismo Busquets, que con la mano del penalti no pitado se tendría que haber llevado la cartulina. Ambos se tendrían que haber ido a la calle por doble amarilla en la primera parte.
Anoche también quedaron retratados los valores del Barcelona. Por un lado, jugadores como Alexis no pararon de tirarse por los suelos fingiendo agresiones; y por el otro, los hombres de Pep Guardiola cometieron los mismos fallos de cada derbi: provocar la reacción violenta del Madrid mediante insultos (que no se ven en las imágenes), esconder a los recoge pelotas en el tramo final del partido, quejarse en cada jugada, perder tiempo… Ayer jugó un Pepe mucho mejor que al que vimos en el Bernabéu. Este no respondió a las incitaciones de ferocidad de los anfitriones, que se muestran ángeles pero en realidad son demonios.
El Real Madrid comenzó el choque de trenes con todas las ganas del mundo. En el primer minuto del partido el madridismo ya tuvo la oportunidad de cantar el primero de la noche. Un fallo de la defensa azulgrana dejó solo al pipita Higuaín ante Pinto, pero éste, que no se lo esperaba, envió el balón directamente fuera.
El primer falló claro del partido les sirvió a los blancos para seguir con más intensidad. A partir de ahí se creyeron que podían ganar al Barcelona y superar la eliminatoria. Tanto fue así que poco después, en el siete, el argentino la volvió a tener, pero el linier señaló (correctamente) fuera de juego.
La primera oportunidad para el Barcelona llegó en cuanto el luminoso señaló el primer cuarto de hora. Leo Messi, tras recibir el balón de Cesc Fábregas, disparó desde la frontal del área. El balón, tocadito con intenciones, se marchó a la derecha de Iker Casillas.
Pasado el primer susto para la hinchada madridista, las cosas volvieron a la normalidad. El Madrid, con el balón controlado, comenzó a generar más ocasiones de gol. La más destacada del momento fue la que tuvo Mesut Özil, que disparó desde muy lejos y estrelló el balón al palo. El Barcelona se enteró entonces que la tarea no se les presentaría nada fácil.
Los dos goles del Barcelona llegaron como churros en los últimos cinco minutos del primer asalto. El primero arribó de las botas de Pedro en el minuto 43. El falló estuvo en el mismo sitio que en el segundo tanto del partido de ida: Leo Messi atrajo a toda la defensa merengue y, asistiendo, consiguió ajustarle el pase al delantero español, que definió a un solo toque.
El segundo fue de Dani Alves, en el tiempo añadido para llegar al descanso. Xavi botó la falta, la defensa rechazó la pelota y el lateral la enganchó de primeras desde fuera el área para matar al Madrid. Era el tercer disparo y el último que harían en todo el partido. Es decir, que en toda la segunda mitad no crearon ocasiones.
El conjunto vikingo acabó la primera parte sin el premio. Hasta el momento habían dado un auténtico baño al que es, en la actualidad, nombrado como mejor equipo del mundo. Pero fue durante este periodo cuando los blancos dieron el golpe en la mesa logrando el empate a dos. Los tantos fueron de Cristiano Ronaldo, tras un excelente pase del medio alemán batió a Pinto; y de Karim Benzema, que dejó sentado a Puyol para lograr el 2-2. Unos instantes después entro en escena la polémica final: el claro penalti no pitado al delantero francés. Carles Puyol lo derribó dentro del área pequeña, algo que, Teixeira tampoco quiso reconocer.
Los minutos fueron pasando y el equipo blanco pudo marcar, pero no se consiguió el gol final y el marcador acabó señalando lo mismo. Otra vez más, el Barcelona había batido al Madrid con ayudas arbitrales, pero esta vez el equipo de la capital fue reconocible, que es lo que en realidad cuenta. De esta forma, el Madrid ya sabe lo que tiene que hacer en Champions y en el partido de vueta en liga. ¿Qué dirán ahora los culés?
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