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El TAS echó por tierra la desproporcionada decisión de la FIFA de impedir fichar al Real Madrid durante dos mercados de fichajes por el caso de menores. El máximo organismo de arbitraje deportivo tuvo en cuenta la peculiaridad de algunos casos –como el de los hijos de Zidane– para reducir a una ventana la sanción al club blanco, que podrá fichar este próximo verano sin problemas.


El Real Madrid no es el único que ha sonreído al conocer la decisión. Varios jugadores interesados en recalar en el club madrileño también han esbozado una sonrisa al saber que pueden cambiar de aires en el próximo gran mercado. Se trata, esencialmente, de tres figuras mundiales que responden a los nombres de David De Gea, Paulo Dybala y Julian Draxler.


Hay que recordar que el club presidido por Florentino Pérez no fichó el pasado verano y que cuenta con un presupuesto lo suficientemente solvente para afrontar las tres contrataciones si se pusiesen a tiro. En el caso del portero internacional español, el Real Madrid tiene una deuda pendiente después de que su fichaje se frustrara por escasos minutos en el verano de 2015. De Gea quiere ganar títulos cuanto antes y desde su llegada al United su palmarés languidece con un único título de Premier League en seis temporadas y un par de triunfos menores en la Community Shield. Caza menor para el que es considerado mejor portero del mundo por la entidad blanca.



En el caso de Paulo Dybala, el Real Madrid quiere conseguir al Messi del futuro. El argentino, de apenas 23 años, ha deslumbrado en un grande de Europa como la Juventus con su desparpajo. El jugador no quiso precipitar su salida del equipo italiano el pasado verano al no sentirse preparado para retos mayores y ante la negativa de la directiva tras vender a Pogba al United de Mou. Sin embargo, todos estos impedimentos desaparecerán este verano para el club blanco. 100 millones vale un Dybala que apunta a ser el próximo gran jugador argentino del fútbol mundial.

Y por último, y quizá el que más se haya alegrado de la noticia, está el caso de Julian Draxler. La estrella del Wolfsburgo quedó embrujada la pasada temporada con el Santiago Bernabéu y quiere volver a pisar este terreno de juego, pero vistiendo la camiseta blanca. Sus continuos guiños al Real Madrid, así como sus ganas de ir a un club más grande son su principal baza para que los blancos no quieran perder la delantera por uno de los mejores jugadores de Alemania en un futuro cercano. La experiencia con el fichaje de Toni Kroos –vino por poco dinero desde el Bayern– hace que este tipo de fichajes interesen y mucho a la cúpula madridista. 30 millones de euros es el precio de salida de uno de los futbolistas más desequilibrantes de Europa.