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Nuevo triunfo del Real Madrid por la mínima (1-2). Victoria muy importante de los hombres de Zinedine Zidane en una de las visitas más difíciles que les quedaban esta temporada.

San Mamés sucumbió a la magia blanca, aunque hubo muy poco de mágico en el verde de Bilbao. El encuentro fue trabado, poco vistoso y ganó el que lo hizo menos mal.

El Athletic Club no estuvo a la altura de lo esperado. Tan solo Iñaki Williams destacó entre los hombres de Ernesto Valverde, que sigue acumulando deméritos para entrenar al Barça.


El Madrid, pese a la victoria, no ofreció buenas sensaciones. Karim Benzema se encargó de poner la luz en un día de mucha oscuridad para el conjunto blanco y marcó el primer gol ('25).

La polémica la puso Zidane con sus decisiones a lo largo del encuentro. Especialmente discutidas fueron las sustituciones de Luka Modric y Cristiano Ronaldo.

El portugués se marchó del campo tranquilo, sin hacer aspavientos en el área pública, pero llevaba un cabreo de tres pares de narices. Cosa que comprobaron Gareth Bale y Marcelo en sus propias carnes.

Durante el choque, los dos futbolistas fueron abroncados por el portugués. Bale tuvo uno de sus peores partidos de blanco el día que regresó tras dos jornadas sancionado.

A Zidane se le va de las manos

Todo apuntaba que sería el primer jugador sustituido, pero fue Modric, por Lucas Vázquez. Y, posteriormente, salió Cristiano del césped para ceder su sitio a Isco Alarcón.

Los momentos sin Modric sirvieron para que el Athletic se viniese arriba. El Madrid perdió el control del centro del campo cuando más atado tenía al rival. Así llegó el gol del empate, obra de un polémico Aduriz ('65).

Pero los blancos tardaron tan solo tres minutos en volverse a poner por delante tras un clamoroso error defensivo del Athletic a balón parado. Marcó Casemiro ('68), que se peleó con la mitad de la plantilla vasca.

Poco después llegó el cambio de Cristiano, que terminó muy mosca porque entendía que Bale debía ser el sustituido. El luso, sin jugar bien, estuvo más activo que el galés y dio la asistencia del gol de Benzema. Por ello le molestó tanto el cambio.

Pero Bale también terminó enfadado. Desde que Cristiano quiere jugar más arriba, Bale tiene que hacerlo más retrasado. Esta vez le tocó en banda izquierda –es zurdo–, aunque prefiere jugar por la derecha, porque es donde puede romper las defensas con sus diagonales y disparar.

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