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La pregunta del millón que se hace el fútbol mundial es por qué nadie puede parar a Ramos en su elevación táctica a la gloria. Marca goles de cabeza desde hace once años y nadie consigue frenarle. Ni Puyol en su tiempo. Ni Piqué. Ni Godín. Ni el Bayern. Ni el Barcelona. Ni el Atlético. Ni el Nápoles. Nadie le detiene. El secreto estriba en su capacidad para desmarcarse, volar y cabecear con una técnica prodigiosa. El secreto parte de los centros medidos de Kroos y algunas veces Modric. Y el secreto se basa en las múltiples estrategias creadas por un hombre obsesionado con las tácticas a balón parado: Lluis Llopis.

Los saques de falta y de esquina se ensayan más sobre vídeo y pizarra que sobre el campo», señala un profesional del club

Exportero, entrenador de Keylor desde su etapa en el Levante, Llopis es mucho más que un técnico de guardametas. Es un especialista en las estrategias a balón parado. Dirige un equipo de hombres que fabrica las jugadas que Ramos glorifica. Acciones que se preparan en infografía.

Lucas, James y Bale frenan

«Los saques de falta y de esquina se ensayan más sobre vídeo y pizarra que sobre el terreno», precisa un profesional del club. «Y en las charlas. Es un triunfo de las pizarras. Zidane y sus hombres se tiran horas y horas trabajando en Valdebebas».



«Esto es un triunfo de Zinedine y sus hombres, que trabajan horas y horas. Y la clave es el gen de Sergio. Ramos es el Real Madrid»

Los movimientos requieren un pasador exquisito, Kroos. Un rematador que lo mismo cabecea en el primer palo que en el segundo. Y futbolistas que hagan el bloqueo para que los marcadores del sevillano no le impidan llevar a cabo su misión. Bale fue el hombre que frenó a Godín en el minuto 93 de Lisboa, un saque de esquina botado por Modric. Lucas se encargó de Piqué, como el central comentó, cuando el capitán blanco consiguió el tanto del empate en el último clásico del Camp Nou. Hay un segundo hombre que bloquea esas acciones. James y Lucas fueron los protagonistas en parar a los centrales blanquiazules cuando Ramos cabeceó el 3-2 al Deportivo en diciembre, al filo de lo imposible.



Es tal la obsesión de los rivales por tapar a Ramos que Casemiro y Varane aprovechan esa fijación para cabecear goles. El brasileño lo hizo el año pasado en Las Palmas. Varane ha anotado tantos en esta Champions. «Esto es así, pero la clave es el gen, el instinto y el talento de Sergio», señalan quienes trabajan con él. «Tiene un ángel. Sergio es el Real Madrid».
Variedad de acción: Dos centros distintos

Kroos (o Modric en Lisoba) envía la pelota al centro del área o al segundo palo cuando saca desde la derecha. Ramos marcó así al Atlético en Lisboa. Y al Bayern (dos goles), al San Lorenzo de Almagro y al Nápoles.

Si el córner es por la izquierda, Sergio Ramos acude a cazar el balón al primer palo. Así marcó al Barcelona y al Deportivo hace unos meses.
Dos bloqueadores

Suelen ser Bale y Casemiro. Lucas y James son el otro dúo que frena a los centrales rivales. Lucas lo hizo sobre Piqué. El gallego y James taparon a los defensores del Deportivo. Varane, Casemiro y Pepe aprovechan la obsesión del adversario sobre el capitán para marcar goles.