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No hay tiempo para celebraciones. Apenas hay días para descansar. Pero el Real Madrid tiene este domingo el que sin duda es el partido más importante de lo que llevamos de Liga, un Clásico que si cae del lado de los blancos dejará al Barcelona tocado y hundido en el campeonato doméstico. Nadie quiere perderse el mejor partido de fútbol del planeta, y en esas está Gareth Bale, que va a llegar a tiempo para el domingo. Zidane podrá contar con él.

El galés se resintió de un edema en el sóleo derecho en el partido de ida ante el Bayern. Se trata de una zona cercana a la operación de tobillo que sufrió esta misma temporada y que le tuvo tres meses fuera de los terrenos de juego, una dolencia traicionera que invitó a Zidane y a los servicios médicos a ser precavidos. No jugó ante el Sporting y tampoco saltó al verde en la vuelta ante los alemanes. Sin embargo, las sensaciones de Bale en los últimos días han mejorado notablemente, por lo que su intención es jugar como sea el Clásico.

Zidane confía en él

Los médicos del Real Madrid, al no ser una rotura muscular sino un edema, creen que el galés no corre ningún riesgo si juega frente al Barcelona, por lo que todo dependerá de las sensaciones del extremo en los dos últimos entrenamientos. Este jueves volvió a ejercitarse a 82 horas del Clásico, un síntoma más de su mejoría. Bale realizó junto a sus compañeros series de calentamientos, rondos y partidos en campo reducido para después continuar el entrenamiento en el interior de las instalaciones.
Si el domingo está al cien por cien, caben pocas dudas de que Zidane apostará por él y el Expreso de Cardiff será titular en el Bernabéu. Pese a que no ha estado brillante durante las últimas semanas, el entrenador francés confía plenamente en sus cualidades y sabe que es un futbolista que puede ser determinante en este tipo de partidos que se deciden por mínimos detalles.