Gareth Bale no se equivocó en El Clásico. El galés creía estar al cien por cien y así lo demostró en los entrenamientos previos al partido contra el Barcelona. Zidane y el cuerpo médico vieron al delantero en plenas condiciones para jugar el encuentro, El de Cardiff no quería fallar a la afición y puso muchas horas de trabajo en la última semana para estar en uno de los duelos claves de la temporada. Tras ser sustituido en el minuto 40 su decepción era total. Bale salió muy tocado del Santiago Bernabéu.
EN PLENAS CONDICIONES PARA EL CLÁSICO
La lesión no fue una recaída, ya que el internacional por Gales había sufrido sus anteriores dolencias en la pierna derecha y en esta ocasión fue en la izquierda. Incluso uno de los motivos posibles que se barajan para esta nueva baja es el exceso de esfuerzo y carga física durante su último proceso de recuperación. En el Real Madrid nadie duda de la profesionalidad de Bale y de que su único pecado ha sido el de intentar estar con sus compañeros cuantos antes.
EL SUEÑO DE BALE
La gran obsesión de Bale para esta temporada es la final de Cardiff. Quiere ser profeta en su tierra y nada le hace más ilusión que ganar una nueva Champions en su tierra. Desde que se conoció que la ciudad galesa sería la sede de la final, el delantero ha tenido entre ceja y ceja la fecha del 3 de junio del presente año. Su motivación, a pesar del duro palo en El Clásico, es máxima y confía en llegar a tope. Antes confía que, sin su presencia, el Real Madrid elimine al Atlético en semifinales. Su nueva lesión trastocó los planes de Zidane ante el Barcelona y el '11' se siente en deuda con su entrenador, la plantilla y la afición. Sigue confiando en cumplir un sueño: levantar La Duodécima en su Cardiff natal y para ello se ha propuesto trabajar noche y día para regresar en plenas condiciones.
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