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Aunque lo parezca, el busto que le dedicaron a Cristiano Ronaldo en el recién bautizado con su nombre aeropuerto de Madeira, no es el peor disgusto que se ha llevado el portugués en los últimos días.
Si bien es cierto que el busto no le hace justicia –todo el mundo dice abiertamente que es muy feo–, menos honor le hacen sus actuales estadísticas a lo que un día fue.
El futbolista portugués está señalado porque su bajón de rendimiento es un secreto a voces. Ronaldo lo lleva como puede. En el Real Madrid están de luto.
Florentino Pérez busca soluciones de urgencia. Un crack de semejante nivel no se puede quedar en el banquillo, pero ya no está para dar títulos al Real Madrid.
Zinedine Zidane es el primero que lo ve. Sigue contando con él en las alineaciones, pero ya se permite el lujo de sacarlo del campo de vez en cuando.
De momento, todos intentan tapar lo que para muchos es un escándalo demoledor: Cristiano Ronaldo ya pasó. Se terminó su gran época.
El dato más significativo se aprecia en la parcela de regates. Los números caen en picado. Intenta menos regates. Y de los que intenta, consigue muchos menos que antaño.
No hay color
Esta campaña, CR7 acumula un total de 61 intentos de regate. Solamente ha logrado el propósito de superar al rival el 44% de las veces.
Los registros de Cristiano están a años luz de los números de Leo Messi o Neymar, dos de los futbolistas que más regatean de toda Europa.
Los cracks del Barça superan ampliamente al portugués en este apartado, rozando el 60% de eficacia en sus driblings. Además lo hacen probándolo más que el luso (177 el argentino y 247 el brasileño).
Pero el dato más preocupante en el juego de Ronaldo es su descenso en el número de tentativas de regate. Cogiendo como referencia las últimas cuatro temporadas, el delantero realiza casi la mitad de intentos (un 41% menos).
Es decir, que en la actualidad Cristiano Ronaldo no tan solo sufre horrores para deshacerse de sus oponentes. El problema es que ya casi ni lo intenta.