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Hasta aquí. La paciencia de Florentino Pérez y del cuerpo técnico con Gareth Bale está a punto de agotarse. Antes del partido  entre el Real Madrid y el FC Barcelona le preguntaron al de Cardiff si estaba para jugar, y el delantero aseguró que estaba al 100%. No era así.
Problemas de lesiones.

La preocupación en Chamartín con el estado físico del de Gales crece cada día. Bale está firmando su peor temporada desde que recaló en Concha Espina. Una luxación de los tendones peroneos del tobillo derecho le dejó fuera del equipo tres meses.

A su vuelta, nueva lesión. Un edema le dejó fuera del partido ante el Sporting de Gijón y del encuentro de Champions League frente al Bayern de Múnich.

Su presencia en el clásico peligraba, pero el ‘11’ blanco quiso jugar sí o sí. Ya fuera por ansias por jugar o por tener protagonismo, el británico aseguró que estaba en plenas condiciones. Una versión avalada por un Florentino Pérez que presionó a Zizou para que Bale estuviera en el once. 
Zidane confió en su palabra y lo dispuso  de inicio. Un error que marcaría la suerte del Real. El galés se resentía de la lesión en el minuto 39 y se veía obligado a abandonar el terreno de juego.
Tiran de la manta
Gareth se cargaba el encuentro. Zizou planteaba un partido con Bale en el campo, pero su lesión obligó al francés a cambiar de planes con un tercio del partido disputado.
La situación no pasó desapercibida en el palco. Florentino Pérez empieza a mirar al galés con otros ojos. El dirigente es consciente de que no puede poner las riendas del equipo en las manos de un futbolista que pasa más tiempo lesionado que sobre el césped.
Las voces que apuntan a una cuenta atrás para Gareth si las cosas no cambian empiezan a ser mayoría en el Bernabéu. Con tantas lesiones dudan que Bale pueda llegar al ser el líder que esperan en la T4 del Santiago Bernabéu. Si las lesiones siguen castigando al galés, sus días de blanco pueden estar contados.
Florentino Pérez no cargará con un crack con problemas. Una venta millonaria antes de que la evidencia de que algo pasa con Gareth sea vox populi se impone. Porque nadie soltará locuras por un jugador de cristal. Y Bale apunta a figurita de murano.