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Bajo el agua caliente de las duchas del Allianz Arena, Cristiano esbozaba media sonrisa. Uno a uno, todos los compañeros le fueron felicitando por su decisivo papel en el estadio muniqués, pero él no podía dejar de darle vueltas a la parada de balonmano de Neuer, tras ser fusilado por el luso desde el punto de penalti. Ahí tuvo el Real Madrid el 1-3 y Ronaldo su triplete: «Cristiano está contento, pero es tan ambicioso que también pensaba en ese tercer gol que ha podido meter», desvelaba Zidane.
El técnico francés, como también Florentino que se unió a la fiesta en el vestuario blanco, abrazaron con efusividad a Cristiano y le felicitaron por su gran partido. Tras no ver portería en Champions desde el pasado mes de septiembre, Cristiano rompió su sequía continental cuando más lo demandaba su equipo, dejando en evidencia a quienes se empeñan en jubilarle antes de tiempo: «Estoy muy orgulloso de haber alcanzado los cien goles en Europa. No sé quién duda de mí. La gente que me sigue, mis seguidores y los que creen en Cristiano nunca han tenido dudas», explicaba el luso en las entrañas del Allianz Arena. En su tono no había ánimo de revancha, sino de reivindicación.

28 goles este curso

Con su doblete ante el Bayern, Ronaldo alcanzó la mágica cifra de cien goles en competiciones europeas (98 en la Champions y dos en la Supercopa), el primer jugador en la historia en alcanzar tan lustroso dato, y acumula ya 28 dianas en la temporada, su registro más bajo en sus ocho temporadas de blanco, pero también el más decisivo. Un triplete suyo le dio al Madrid el Mundial de clubes en Japón; en Europa su brillante partido en Múnich sitúa a los blancos con pase y medio en semifinales, y en Liga, donde suma 19 goles en 24 partidos, sus actuaciones en el Calderón, Mendizorroza y el Madrigal, y ante el Sporting, Las Palmas y Betis en el Santiago Bernabéu le han dado al Madrid once puntos: «He hecho un cambio radical en mi carrera y he tomado decisiones consensuadas junto a mi entrenador. Tenemos muy buena sintonía. En los últimos cuatro o cinco años he llegado al final de temporada siempre al límite, con pequeñas lesiones, y bastante cansado. Ahora me he preparado para estar bien durante estos dos últimos meses, y me siento mucho más fresco físicamente», explica Cristiano.
Tanto en la final de la Champions de 2014 en Lisboa, como en la de 2016 en Milán, Ronaldo jugó mermado, como a posteriori reconoció el portugués. Tampoco pudo jugar por lesión la vuelta de cuartos ante el Borussia de hace tres temporadas, partido que casi le cuesta la eliminación al equipo blanco. Ni la ida de semifinales frente al City del pasado año. La final de Copa de 2014 ante el Barcelona la vio desde la grada de Mestalla. Todos ellos encuentros decisivos en los que no participó Ronaldo por no saber medirse a lo largo de la temporada. Ahora su mentalidad es otra. Importa la calidad, y no tanto la cantidad.
La medalla hay que colgársela a Zidane, el único entrenador en la carrera del portugués con las agallas necesarias para contener la hasta hace dos días innegociable voracidad de Ronaldo, ahora con más sentimiento colectivo que nunca: «El entrenador ha hecho una buena gestión de la temporada con su acertada política de rotaciones y llegamos muy bien a esta recta final».
Ya en verano, durante la pretemporada, el técnico francés le hizo saber a Cristiano que debía echar el freno de mano y meditar ciertos cambios en su preparación. Sumar años es ley de vida, y el Ronaldo de 25 años que jugaba 60 encuentros por temporada no es el mismo Ronaldo con 32. Al portugués no le sedujo la recomendación de Zidane, por eso aquel enfado en Las Palmas cuando fue sustituido. Pero con el paso de las semanas y los meses, El futbolista portugués ha entendido que Zidane solo busca su bien, y los hechos le están dando la razón. La madurez ha llegado a la vida deportiva de Cristiano.