Los 'whatsapps' que meten en un lío a Gareth Bale

Preocupación total. El chasco protagonizado por el Real Madrid en Mestalla abrió la caja de pandora. Ahora, Madrid y Valencia se vuelven a enfrentar con muchas heridas abiertas. No han cicatrizado. La rivalidad es total. 
La irregularidad en la que se ven sumidos los hombres de Zinedine Zidane no invita al optimismo. La exhibición de la segunda unidad contra el Deportivo contrastó con la derrota frente al Barça. Antes, venían de eliminar al Bayern en los cuartos de final de la Champions, donde Cristiano Ronaldo marcó cinco goles. 
Ahora bien, esta especie de montaña rusa ha acechado de nuevo el Santiago Bernabéu. Los merengues deben levantar cabeza y volver a convencer. Con la competición europea encarrilada y la Liga abierta, no pueden bajar los brazos.
Sin embargo, es inevitable que las malas sensaciones alimenten el malestar en el vestuario del Madrid. Tanto los propios jugadores como los responsables blancos intentan detectar el problema para paliar con los errores. No puede volver a pasar.
Los cracks desaparecidos
Una de las alertas que cobra fuerza tras este nuevo fiasco tiene que ver con Cristiano Ronaldo. La incertidumbre reina alrededor del crack madridista. Y es que, aunque ha marcado muchos goles, Cris está lejos de mostrar su mejor versión.
El luso ha protagonizado un primer tramo de temporada más que irregular. Pero estos altibajos siguen a falta de cuatro jornadas para terminar el campeonato. El líder aparece y desaparece, aunque la realidad es que ya no es el astro determinante de antaño.
El portugués le ha dado mucho al club blanco; le ha regalado sus mejores años y ha sido indispensable en los últimos logros conseguidos. Sin embargo, en los últimos meses, la fiera ha sido amansada.
CR7 ya no es capaz de echarse el equipo a las espaldas y resolver un partido con su magia. Su tendencia negativa preocupa al madridismo, ya que la línea de ataque está más que resentida. Con Karim Benzema desaparecido, el portugués tampoco brilla como antaño.
En este caso, parece ser que los comentarios dubitativos ganan fuerza entre algunos de los jugadores. Tal como desvelan fuentes allegadas a la plantilla merengue, los mensajes que ponen en duda el rendimiento del líder no cesan.
Bale calma los ánimos
Mientras que Cris ya no es el seguro de Zidane, Gareth Bale sigue haciendo de las suyas. Tras 88 días de lesión, regresó peor que nunca. Protagonizó, incluso, una expulsión sonada, jugó mal y se volvió a lesionar. La puntilla la puso al jugar frente al Barça entre algodones, decisión que fue muy criticada y pasó factura a Zidane
Los whatsapps desde la cúpula y el vestuario en contra del ex del Tottenham van que se las pelan. Así como los que señalan a sus dos compañeros habituales en la punta de ataque. La exhibición de los pipiolos deja en evidencia a las viejas glorias. 
Ante esta situación, parece ser que el delantero galés ha llamado a la calma. Cristiano, Benzema y el propio Bale merecen una dosis de paciencia; el de Cardiff está convencido que la BBC volverá a brillar. Calma. 
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