Madridismo Quijotesco

Llegados a este punto de la temporada, los equipos en principio destinados a hacer algo grande en este curso, se juegan gran parte de sus aspiraciones en apenas tres o cuatro partidos. Claro está que, para llegar hasta aquí con opciones de ganar algún título, previamente debes haber cumplido las expectativas y haber completado estas anteriores fases con solvencia y éxito. 

Seguramente cada equipo con opciones ha tenido sus rachas buenas y sus rachas no tan buenas, ha podido tener momentos de juego solventes y menos solventes, ha practicado fútbol más o menos vistoso, pero, en definitiva, lo que ahora importa es estar donde se tiene que estar, jugando lo grande con opciones de ganar.

Estos dos párrafos que acaban ustedes de leer cargado de verdades vale para todos los equipos del mundo, para todos, excepto para uno, para el Real Madrid C.F. A nuestro club no le vale con llevar a sus aficionados a las más altas cotas del fútbol mundial, a nuestro club no le vale con llegar a disputar los trofeos más deseados con sus encarnizados rivales, a nuestro club ni siquiera le vale con ganar estos títulos, a nuestro club no le vale nada, al Real Madrid C.F. siempre hay alguien que le está esperando. 

Me gustaría escribir acerca de que quienes les están esperando son los equipos y las aficiones rivales, los periodistas aleccionados hasta el vómito, los estamentos manejados desde sus altas esferas por impenitentes antimadridistas declarados, no, bueno, mejor dicho, también, pero los que están esperando al Real Madrid C.F. ante cualquier escenario, tristemente, son sus propios aficionados.
Con este artículo no quiero generalizar, no quiero siquiera intentar llevar a cabo una especie de censura de la opinión pública, con este artículo no tengo el objetivo de aupar a un tipo de afición más fogosa y criticar a la afición más sosegada, no, con este artículo lo que quiero dar a conocer es de qué manera somos nosotros nuestros peores enemigos.

Somos un equipo que da igual cómo juegue, quién juegue, sus resultados, sus números, su historia o su futuro, siempre se le está criticando. Si se apuesta por un equipo de jugadores que tratan bien el balón, se le critica por falta de testosterona. Si se apuesta por un equipo que demuestra más músculo, somos un equipo de tercera. Si apostamos por un entrenador sargento, este es un egocéntrico, si lo hacemos por otro más dialogante es un blando. Si ganamos por la mínima contra un equipo pequeño, somos una calamidad, si perdemos somos un desastre. Si el árbitro nos perjudica sistemáticamente y perdemos, no podemos poner excusas, si ganamos por un error arbitral, vergüenza… y así, siempre así…
Y el problema no reside ahí, el problema es que si los demás equipos fueran igualmente exigidos por sus “entornos” (odio esta expresión) pues todos jugaríamos con las mismas armas, pero no, los demás equipos, aunque parezca de Perogrullo, juegan a ganar, como sea, por donde sea y contra quien sea, sobre todo contra uno, sobre todo contra el Real Madrid, C.F.
Si el Real Madrid C.F. y lo que le rodea se quisiera proporcionalmente al odio que los demás sienten por él, no tendríamos rival. Si el Real Madrid C.F. devolviera con odio solo una vigésima parte que el resto del fútbol le regala, no podrían con nosotros.
Pero el problema es que el Real Madrid, atravesando un momento regular de la temporada, también tiene a su afición en contra, y eso, eso es mucho peso para cualquiera. Si a cualquiera de ustedes le preguntaran (sin saber a quién me refiero) si echarían a un entrenador que les ha hecho Campeones de Europa la temporada pasada y esta, va camino de ganar uno de los dos títulos importantes o los dos, o como poco, quedarse a las puertas, todos y cada uno de ustedes pensarían que me he vuelto loco, bien pues eso pasa con la afición del Real Madrid C.F.
Si a ustedes les preguntaran si venderían a un jugador de su equipo que la temporada pasada marcó 51 goles y dio 15 asistencias y esta, aun por terminar, ha marcado 26 goles y ha regalado 11 asistencias, pensarían que se trata de una broma, todos excepto para los jugadores del Real Madrid, C.F.
Si el equipo al que ustedes animan en la última jornada jugó contra uno de sus máximos rivales y le dicen que ha tirado más del doble de veces a puerta, que ha tenido hasta cinco ocasiones clarísimas, que aun con un juego no brillante, ha controlado el partido y que le empataron faltando 5´, cabe suponer que ustedes no pedirían que se le diese por muerto a todos los estamentos de su querido equipo, a todos no, pero los aficionados del Real Madrid al suyo, si.
Y señores, esto, lo aprovechan los demás. Todos los equipos de la Liga española esperan el día que juegan contra el Real Madrid C.F. con ansia, con codicia, todos los equipos de la Liga española (y parte del extranjero) tienen en el Real Madrid C.F. su rival a batir, todos los equipos que juegan contra el Real Madrid, C.F. son antimadridistas.
¿Se imaginan a los aficionados del Atlético apesadumbrados con la porquería de partido que hizo su equipo cuando empataron en el minuto 80 en el Bernabéu? 
¿Se imaginan a los aficionados del Valencia pesarosos porque van duodécimos en la tabla cuando nos quitaron los tres puntos en Mestalla?
¿Se imaginan a los aficionados del Barcelona pidiendo que devuelvan la Liga si nos la ganan aun jugando un futbol horrible, basado en una mentira periodística y ocultado por infinidad de favores arbitrales?
No, yo no me lo imagino y ustedes harían bien no haciéndolo. Y no me vale el cuento chino de que el Real Madrid C.F. debe estar por encima de todo eso, no, el Real Madrid C.F. está por encima de eso, si entre todos salimos de todas y cada una de las situaciones juntos, unidos. ¿Creen ustedes que las históricas remontadas se hicieron desde el juego excelso, sin fallos? ¿Creen ustedes que nuestro añorado Miguel Muñoz no tuvo rachas malas en su juego o resultados? ¿Creen ustedes que nuestro venerado D. Santiago Bernabéu no fallo en ninguna de sus decisiones?

¿¿¿¿¡¡¡¡QUIEREN USTEDES DEJAR DE CRITICAR Y ANIMAR AL EQUIPO POR DIOS!!!!????
Me encantaría poder escribir de otra manera, pero claro…. En un lugar de la Castellana, de cuyo nombre no quiero acordarme.

Pedro Glez.
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