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El Barcelona sigue dando rienda suelta a sus ‘valors’ en el fútbol español. Después de la provocativa celebración de Leo Messi en el Clásico, cuando el argentino se plantó ante la grada blanca enseñando su camiseta, ante Osasuna volvieron a firmar un capítulo muy criticado.
Corría el minuto 68 y con 5-1 en el marcador cuando el colegiado señalaba penalti a favor del Barça. Sobre el césped había varios lanzadores, pero entre risas y vaciles se decidió que el penalti lo tirara Javier Mascherano. El argentino todavía no sabía lo que era marcar con la camiseta azulgrana a pesar de haber jugado 322 partidos. Por ello, sin pararse a mirar lo mal que lo podría estar pasando un Osasuna que al borde de certificar su descenso a Segunda División y que ya se estaba llevando un saco, decidieron que lo tirara el central.
Gerard Piqué fue el principal instigador y pronto los jugadores que estaban en el césped y en el banquillo, capitulo especial merece Luis Suárez, comenzaron a mofarse ante el dolor que estaba sufriendo la escuadra navarra. Tras el gol, risas y más risas en el banquillo.
Hay que recordar que ya no llama la atención que el Barcelona no respete a sus rivales cuando peor lo pasan. Ante el Rayo Vallecano en 2014 y con 1-7 en el marcador, Dani Alves y Thiago Alcántara celebraron un gol bailando. Por suerte, Puyol puso orden y abroncó a sus compañeros.