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La victoria en Granada ha permitido al Real Madrid dar un paso más hacia el título de Liga. El teórico plan B sustituyó al A una vez más en la competición doméstica, y los resultados volvieron a ser inmejorables. Goleada, celebración y foto del vestuario, que como ya ha bautizado Lucas Vázquez, uno de esos teóricos suplentes convertidos en clave, es una auténtica piña. Todos van a una, desde el primero hasta el último, y así, con este reparto de minutos y responsabilidades, el doblete está mucho más cerca.
Detrás de todo este éxito de gestión hay un nombre que destaca por encima, y no es otro que el de Zinedine Zidane. El francés llegó como un entrenador inexperto en la élite al lugar donde se convirtió en leyenda como jugador, y a partir de esta figura ha logrado construir un respeto y confianza que parecían rotos tras la salida de Benítez. Con mano dura o blanda según requiera la situación, Zizou ha sido pionero con una plantilla de calidad extrema, patentando un reparto de minutos que otorga importancia a 22 de los 24 integrantes de la plantilla y, de paso, mantiene a todos como una piña.
La receta es clara. Los teóricos titulares, los más expertos en partidos grandes, para la Champions, y los jóvenes, con desparpajo, ganas y calidad, a tratar de ganar la Liga. Es en esta competición, la doméstica, donde debemos pararnos para encontrar el secreto de la piña, que también se ha convertido en el emoticono de moda en las redes sociales gracias a Lucas y sus publicaciones.
¿Cómo no te voy a querer? Pasito a pasito. 🍍#HalaMadrid
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Absolutamente todos los jugadores quieren ganar el título liguero, y no como cualquier otro título, sabedores de que desde 2012 no se levanta los brazos tras 38 jornadas de disputa y regularidad. La importancia es máxima y cada victoria es una piedra más en el pilar construido para acabar en lo más alto.

Todos a una, jueguen o no

La quiere Cristiano, pero entiende que debe dejar paso a sus compañeros, al igual que Modric, Benzema o Kroos, conscientes de que su misión activa es la Champions, pero pueden estar seguros de cara al triunfo en Liga si son los Isco, Lucas, Morata o James los que les guardan las espaldas.
Las fotos en los entrenamientos y después de los partidos demuestran que en el Real Madrid están todos a una. Zidane es el director de orquesta y cada uno sabe que instrumento debe tocar. Conscientes de que unos quizá se consideren aptos para jugar dos partidos por semana y otros con calidad suficiente para jugar en las grandes noches de Champions, el reparto actual, sumado a la confianza ciega en Zidane, puede acercar a la piña madridista a la Liga y a la Duodécima.

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