Las cuentas de la Liga: el Real Madrid puede ser campeón en Vigo si gana y el Barça pierde


Real Madrid y Barcelona llegan a la jornada 37 empatados a 84 puntos. La Liga está en juego, no se puede fallar. Los blancos lo tienen todo de cara para ser campeones, dependen de sí mismos ya que tienen un partido menos. Necesitan sumar siete puntos para cantar el alirón. Todo depende de lo ocurra el domingo. El Madrid recibe a un Sevilla que no atraviesa su mejor momento de la temporada, en el que será el último encuentro de la campaña en el Santiago Bernabéu.
Al tener un partido menos, los de Zidane cuentan con el comodín del empate, es decir, si ganan dos partidos y empatan otro la Liga será suya. Para el duelo ante los andaluces el francés volverá a apostar por el plan B, pensando en la visita del miércoles a Balaídos, uno de los campos más complicados de la competición.
El objetivo no es otro que ganar a Sevilla y Celta para llegar a la última jornada con la posibilidad de que sumando un punto sean campeones haga lo que haga el Barça. Contra los de Nervión podrían batir un nuevo récord, el de partidos seguidos marcando. En este momento suman 61, los mismos que el Bayern que es quien lidera el ranking junto al Madrid.
Pase lo que pase ninguno de los dos cantará el alirón esta jornada, pero sí podría hacerlo el Madrid en Vigo. Si el Barcelona perdiera en Gran Canaria frente a Las Palmas, que vive su peor momento de la temporada, y el equipo comandado por Zinedine Zidane gana al Sevilla serían campeones empatando en el duelo aplazado del próximo miércoles. En caso de que los azulgrana sumaran un punto en su salida, sólo la victoria haría campeón a los de Concha Espina en Balaídos.

Prohibido perder

Si el Madrid pierde contra el Sevilla dejaría de depender de sí mismo. El Barcelona tendría el título en su mano, siempre y cunado gane en Gran Canaria, sería campeón con una victoria en casa contra el Eibar en la última jornada. De suceder, los blancos no podrían permitirse otro tropiezo. En caso de caer también en Balaídos, los de Luis Enrique serían automáticamente campeones sin importar lo que ocurra en el último partido.
El calendario del Barça es, a priori, más sencillo que el del conjunto merengue, sin embargo, los pupilos de Zidane han demostrado estar en un gran momento de forma. Nada ni nadie puede derribarles. Ni siquiera la derrota en el Clásico minó su moral. Por esa razón han llegado a las últimas jornadas dependiendo de sí mismos para volver a levantar el título cinco años después.
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