Se acerca el partido más importante de la temporada hasta el momento para el Real Madrid de Zidane. Los jugadores blancos cumplieron en la ida de semifinales de Champions ante el Atlético con un espectacular 3-0 que le hace ser el gran favorito de la eliminatoria para pasar a la final, pero en el vestuario merengue no quieren pecar de exceso de confianza y los mensajes que han venido lanzando desde que acabó el partido del Bernabéu son de prudencia y de respeto hacia el rival. Sin embargo, aunque públicamente se muestren así, los jugadores del Real Madrid saben que la remontada “se termina en cuanto metamos un gol”.
Eso dicen de puertas para adentro en el seno del conjunto blanco. Ni el plantel ni el cuerpo técnico quieren salir al Calderón a especular con el resultado de la ida, por lo que la conjura del vestuario es clara: “No podemos salir a especular con el resultado, vamos a salir a marcar un gol”.

Un gol es medio billete

El Real Madrid sabe que logrando un tanto a domicilio en la vuelta tienen el billete para Cardiff virtualmente sellado, pues el Atlético debería marcar cinco para pasar, por lo que ese es el gran objetivo con el que van los merengues al estadio del eterno rival, en el que preparan una encerrona para los blancos, que recibirán pitos e insultos como siempre ocurre, sobre todo Cristiano Ronaldo, que marcó un hat-trick en la ida y que despierta el odio del Calderón.
Además, los jugadores y Zidane saben, tal y como hemos contado en DIARIO MADRIDISTA, que la propuesta del Atlético de Madrid de Simeone será “dar palos hasta en el carnet de identidad” para amedrentarlos sobre el césped y aprovecharse de la permisividad de Cakir, que todo apunta a que será un fiel aliado de los colchoneros. Sin embargo, a todo eso se responde de una manera tajante viendo puerta en el Calderón y obligando a los locales a hacer cinco goles para pasar a la gran final, algo prácticamente imposible.
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